Aquí está la prometida prueba del Toyota Prius que amablemente me prestó la revista Autofácil.
La primera sorpresa fue al verlo: ¡es azul! Una amiga mía pensaba que sólo los fabricaban en gris…
El interior es amplio. Delante hay sitio de sobra en todas direcciones, y muchos huecos para poder vaciarte los bolsillos. Detrás, el espacio para las piernas es muy grande, y la altura ya es algo más justita, aunque suficiente si mides menos de 1′80. ¿Por qué no habrán adelantado algo los asientos traseros? Seguiría habiendo espacio para las piernas, y además habría más altura libre atrás. Y se ganaría algo de maletero, que no vendría nada mal. Porque un coche de 4′45 metros se merece algo más que ese pequeño hueco.
Su equipamiento es bastante amplio, sobre todo en esta unidad que he conducido: climatizador, control de estabilidad, navegador, aparcamiento automático… Todo se maneja a través de una gran pantalla táctil en el salpicadero, o a través de un montón de mandos que hay en el volante. La pantalla es fácil de manejar, pero en el volante hay demasiados botones, y algunos complicados de aprender (por ejemplo, el control de crucero). El equipo radio-CD lee MP3 y suena especialmente bien. Pero algunos detalles estropean el conjunto, y más teniendo en cuenta que el coche es eléctrico: el freno de estacionamiento es de pedal, los elevalunas no son de un toque (sólo el del conductor), faltan sensores de lluvia y luces, los intermitentes no tienen la función de “los tres destellos”… El ajuste de todos los elementos es muy bueno, salvo la guantera superior (que tenía más holgura pur un lado que por el otro).
Los asientos son muy cómodos, y como ya he dicho, hay espacio de sobra. La postura de conducción es buena, aunque el volante debería regularse en profundidad, ya que si eres de piernas largas y brazos cortos (como yo), tienes que llevar los brazos demasiado estirados. La visibilidad hacia delante es buena, y los retrovisores exteriores son grandes y no dejan ángulos muertos, supongo que para compensar al retrovisor interior: al estar la luneta partida, se ve más bien poco.
Para arrancarlo, basta con pisar el pedal del freno y pulsar un botón. Lo haces y… no pasa nada, o eso parce. Sólo se enciende una luz verde en la instrumentación que pone “Ready”. Realmente está arrancado, pero no se oye nada porque el motor eléctrico no hace ruido.
En ciudad es una delicia, porque no hace casi ruido, en los atascos funciona en modo eléctrico, sin vibraciones y sin ruido, y su cambio automático hace que no tengas que estar pensando en qué marcha vas. Además, su consumo es mínimo.
En autovía, pues más de lo mismo: sin ruido, con comodidad acústica y climática, y con un buen equipo de sonido. Sólo hay que conectar el control de crucero y olvidarse.
En carretera tampoco va mal. Aunque la suspensión es más bien tirando a cómoda y el coche balancea un poco, si confías en él va por donde le dices. Y si te pasas, ahí está el ESP para corregir tus fallos. Además, los adelantamientos se hacen con bastante rapidez para su potencia. Y el consumo es muy bueno. Realmente se nota el apoyo del motor eléctrico, aunque no vendría mal un motor de gasolina de mayor potencia dado el tamaño del coche.
Así que, ¿casi todo bueno? Pues no. No puedo con el cambio de variador continuo. Además, no creo que sea bueno para el motor que, por ejemplo, en una cuesta pronunciada y larga, lleve el motor siempre a tope de revoluciones. Para el motor no es bueno, y para mis oídos tampoco. ¿Por qué no poner un cambio secuencial?
En resumen, si no tuviese el cambio de variador y fuese algo más pequeño, sería el coche ideal. Y es que realmente es increíble ver tanta tecnología junta, ¡que además funciona! La reducción de consumo se nota, y la de ruido todavía más. Además, es de los más ecológicos. Y con las subvenciones de algunas comunidades autónomas, el precio es más que razonable. Eso sí, espero que en el nuevo Prius que sale en 2009 pongan un cambio secuencial. (Nota: en las primeras imágenes del modelo nuevo se ve una palanca de cambios similar a la de este Prius, así que una oportunidad perdida).
Conclusión:
LO MEJOR: Ecología, tecnología, nivel sonoro, consumo reducido.
LO PEOR: Cambio de variador, maletero pequeño, detalles de equipamiento.
Galería completa de imágenes aquí.







Estoy contigo en el análisis del coche,pero algunos fallos tienen su razón de ser:
El cambio de variador(que en realidad es una simulación de tal cambio) no se ha cambiado porque sirve para disminuir el consumo a bajas velocidades,pues su engranaje se adapta a las necesidades del acelerador,y el motor,al ser de ciclo atkinson,funciona mejor en esa zona media alta a la que se pone el motor cuando se pisa a fondo.
Tiene el fallo de el confort en cuestas largas,pero en realidad es una situación poco frecuente en la que,además,se tiene que pensar que es un coche perfecto para conducción tranquila con una reserva de potencia, no para una conducción rápida ni deportiva.
Luego lo del maletero pequeño pues depende,si lo comparas con un skoda octavia,pues sí ,es pequeño, pero es que tiene 408 litros + un doble fondo, y además es 5 puertas…compáralo ocn los maleteros de coches de similar longitud,está en la media.
Por el resto estoy de acuerdo